NANI F. CORES

  • El museo expone una selección de treinta y cinco dibujos inspirados en obras de su colección.
  • El prolífico dibujante francés los realizó durante una estancia de cinco días el pasado año.

El artista francés Guillaume Bruère trabajando en el Museo Lázaro Galdiano

A lo largo de la historia del arte, los grandes maestros de la pintura han servido como fuente de inspiración para nuevas generaciones de artistas. En el siglo XVII, por ejemplo, Rubens copió todas las obras de Tiziano. Por las mismas fechas, Velázquez viajaba a Italia para copiar a Tintoretto y a Rafael. Ya en siglo XX, Picasso se recreó en la obra de Velázquez, reinterpretando en una amplia serie de más de 50 cuadros sus Meninas. Y más recientemente, el pintor chino Cai Guo-Qiang se instalaba en el Museo del Prado para producir un grupo de obras inspiradas en su fascinanción por la obra de El Greco...

Hace ahora poco más de un año, en enero de 2018, el Museo Lázaro Galdiano de Madrid se convertía en el estudio temporal de Guillaume Bruère (Châtellerault, 1976). Desde hace una década, este artista francés afincado en Berlín con el cambio de milenio ha ejercido el mismo modus operandi en distintas pinacotecas del mundo como el Louvre, la Alte Pinakothek, la Gemäldegalerie o la Kunsthaus Zürich. Los tesoros artísticos que guardan estos espacios han despertado siempre (y de manera muy prolífica) la imaginación y creatividad de Bruère.

En tan solo cinco días y rodeado de la extensa colección de Lázaro Galdiano, Bruère creó cincuenta dibujos inspirándose en algunas de sus obras de arte, de los cuales ahora se expone una selección de treinta y cinco en el museo madrileño

"Presenciar su manera de trabajar en el museo, aprehendiendo la obra de arte por cada uno de sus poros, fue una experiencia verdaderamente conmovedora", confiesa la comisaria de la muestra y conservadora jefe del museo, Amparo López. "Se diría que la pintura se apoderaba de su espíritu, poniéndole en un trance en el que esta lo manejase como a una marioneta. Y, en este trance, el artista parece atender el dictado de una conexión energética con la obra pictórica que le es ajena al resto de los mortales", añade.

Armado sencillamente con lápices, pinturas pastel y acuarelas sobre papel de 70x50 cm, el autor devuelve al museo su sentido primigenio, el de ese lugar mágico donde las musas campan a sus anchas y, donde ahora, el pasado dialoga con el presente a través de sus dibujos repartidos por todas las salas.

En la planta de acceso al museo, la sala 6 alberga seis obras inspiradas en Goya o Jan van Dornicke. Varias salas de la primera planta, dedicadas al arte español de los siglos XV a XIX, acogen los dibujos que reinterpretan obras de la colección del museo como El Aquelarre de Goya o San Francisco de El Greco. El niño Jesús vencedor de la muerte y el pecado de Lucas Cranach o Meditaciones de San Juan Bautista del Bosco son algunas de las fuentes de las que se nutre Guillaume para crear sus dibujos situados en la planta segunda.

Por último, en las vitrinas de la tercera, donde se sitúa habitualmente la colección textil del museo, se han ubicado los dibujos donde reinterpreta algunas esculturas y objetos de artes decorativas. "Una colección de miradas que han conseguido plasmar con escasos trazos la esencia de las pinturas retratadas", concluye la comisaria.

La exposición Guillaume Bruère: dibujos en el museo puede visitarse hata el 7 de abril.

Los dibujos de Guillaume Bruère comparten espacio con las obras de la colección que los inspiraron

Los dibujos de Guillaume Bruère comparten espacio con las obras de la colección que los inspiraron.

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