S. GOZALO

Patrick Nogueira en la segunda sesión del juicio por el crimen de Pioz

Casi tres millones de firmas (2.836.038) avalan en Change.org la petición de los familiares de víctimas de brutales delitos –todos ellos conocidos por ser casos extremadamente mediáticos– para que el Congreso de los Diputados no derogue la prisión permanente revisable (PPR); una proposición de ley que se tramita desde octubre de 2017 presentada por el PNV y apoyada por los partidos de izquierdas y los grupos independentistas del hemiciclo.

Desde que la PPR echó a andar el 31 de marzo de 2015, los tribunales han dictado ya las primeras condenas por esta pena –la más elevada del Código Penal español– y que en la práctica implica la privación de libertad por un periodo mínimo de 25 años y ampliable a 35 años (en función de los delitos objeto de la condena). Así son los primeros condenado a PPR.

Todos son hombres: El jueves 15 de noviembre se dictó la quinta condena en España a prisión permanente revisable. Recayó en el asesino de Pioz (Guadalajara), Patrick Nogueira, que en 2016 acabó con la vida de sus tíos y de sus primos de 1 y 4 años. Es el asesino más joven condenado a PPR (tiene 21 años, 19 en el momento de cometer los asesinatos) y el condenado por el mayor número de muertes: cuatro. Antes que él, otros  cuatro hombres fueron condenados a la misma pena. El primer caso juzgado fue el del parricida de Moraña, que mató a sus dos hijas en julio de 2015.

¿Sorprende que todos los condenados sean hombres? No. «El hombre es biológicamente y estadísticamente más violento que la mujer», sentencia la pisicóloga clínica y forense Blanca Vázquez, que habla también de una mayor impulsividad en los varones.

Media de edad, 33 años: «Cuando los delincuentes son más peligrosos es cuando son más jóvenes, y todavía más si tienen algún trastorno», explica Vázquez preguntada por la media de edad, la treintena, de los condenados a PPR. «La peligrosidad se va reduciendo a partir de los 35 años, principalmente porque biológicamente van perdiendo y mermando la fuerza física, y eso hace que sean menos impulsivos», añade .

Del asesino más joven condenado a esta pena, Patrick Nogueira, los forenses que declararon en sala llegaron a afirmar: «Conoce perfectamente lo que está bien y lo que está mal. Lo hizo consciente de lo que hacía y porque quería hacerlo. Tiene plena capacidad». Por su parte, su abogada, Bárbara Royo, siempre mantuvo que tiene un daño cerebral. «No hay patología, ni psíquica ni médica», rebaten los picólogos.

Psicópatas de manual: Patrick Nogueira, Marcos Mirás, Daniel Montaño, Sergio D. G. y David Oubel son psicópatas. Es decir, personas «sin remordimientos ni ansiedad incapaces de empatizar», acalara Vázquez.  Pero también advierte: «Hay muchas personas por la calle con este tipo de trastorno. La psicopatía favorece o facilita [la comisión de un delito], pero no condiciona [a cometerlo]», aclara. «No todo psicópata va a cometer un crimen», recalca, pero «crímenes como el de Pioz, cuando son planificados, responden a mentes psicopáticas. Ahí se dan todos los rasgos», concluye.

De la misma opinión es la psicóloga clínica Carmen Bermejo Romero: «Los psicópatas suelen ser sujetos muy normales, encantadores y amables, buenos profesionales y vecinos nada problemáticos. Evidentemente, no todos ellos son futuros asesinos, pero sí depredadores psicológicos que disfrutan destruyendo progresivamente a los demás», resume. 

Muertes en el círculo familiar: Los expertos consultados por 20minutos.es prefieren ser cautos a la hora de analizar por qué todos los asesinatos penados hasta el momento con la prisión ‘de por vida’ son crímenes en el ámbito familiar.

«La muestra es pequeña y no se puede extrapolar ni establecer un patrón», opina Vázquez. Sí se sabe que todos ellos actuaron por «venganza». Los parricidas contra sus exmujeres; Noguiera contra sus tíos y Sergio contra el abuelo de su novia, que amenazaba con romper el noviazgo. Daniel tiró por la ventana al bebé de su novia porque no quiso tener sexo con él. El asesino de Oza, que acabó con la vida de su hijo de 11 años el Día de la Madre avisó semanas antes a su ex: «Te voy a dar donde más te duele».

¿Prevención o rehabilitación?: «No se varían comportamientos por estar en prisión ni mucho ni poco tiempo. Es más, si la personalidad de la persona es muy violenta se siente  justificado para ser más violento». La de Vázquez es la opinión de muchos de los expertos, que vuelven a ser cautos sobre la valoración de la cadena perpetua. «Dependerá del tratamiento».

Más escéptica se muerta Bermejo: «No existe tratamiento ni psiquiátrico ni psicológico que sirva para tratar a un psicópata. Es casi imposible su reinserción social».

Condenados por...

Patrick Nogueira: Asesinó a sus tíos y a sus dos primos en Pioz, Guadalajara. La familia fallecida le había dado cobijo cuando llegó de Brasil y vivió con ellos durante algún tiempo.

En el juicio se le describió como un monstruo que narró en tiempo real lo que iba haciendo a un amigo que estaba en Brasil. Le escribió wasaps en los que contaba: "Los niños no huyen cuando los voy a matar", escribió. Es el último condenado por esta pena y el más joven. Cometió el crimen con 19 años, ahora tiene 21. También es el asesino que carga a sus espaldas con un mayor número de cadáveres: mató a cuatro personas. Es el quinto condenado a esta pena en España hasta la fecha.


Marcos Mirás: El parricida de Oza (44 años) mató a su hijo de 11 años el Día de la Madre, justo antes de tener que devolver la pequeño tras pasar con él el fin de semana que le correspondía por el convenio de separación. Actuó por "venganza" contra su expareja, con la que vivía obsesionado.

Ella ya había rehecho su vida, pero él no perdonaba la ruptura y se vengó casi una década después de haber acabado la relación. Llevó al niño a un monte de la localidad coruñesa de Oza y ahí, con una pala, le golpeó acabando con su vida. Fue condenado a prisión permanente revisable en octubre de 2018, el cuarto penado en España.


Daniel Montaño: De 33 años y licenciado en Música Instrumental fue el tercer condenado en España a PPR. Tiró por el balcón a un bebé de 17 meses, que era la hija de su pareja, fruto de una relación anterior de la joven.

Dijo que veía en la niña a la "semilla del mal". La madre dijo que, en realidad, montó en cólera porque esa noche ella se negó a mantener relaciones sexuales con él. Se habían conocido por internet y ella, natural de Burgos, había viajado a Vitoria para conocerle en persona.

Sergio D. G.: Con 24 años fue condenado a prisión permanente revisable, el segundo reo penado con esa condena en España desde que entró en vigor. Este joven mató al abuelo de su novia entonces, una joven que estaba planteándose dejar la relación.

Actuó con alevosía y premeditación y, además, el abuelo de la joven, que falleció, no pudo defenderse. El hombre no hablaba ni podía andar porque padecía las secuelas de un ictus que había sufrido recientemente.

Un testigo contó en el juicio que Sergio estaba enganchado a los juegos online y, especialmente a los que tenían un alto contenido de violencia.

David Oubel: Este padre de 43 años en el momento de ser condenado (julio de 2017) mató a sus hijas dos años antes en su casa de Moraña, Pontevedra. El hombre habría actuado también por venganza contra la madre de las niñas. Fue un crimen atroz.

El parricida facilitó sedantes a las niñas, y acabó con sus vidas usando una sierra radial. La pequeña no fue consciente de nada, al estar bajo el efecto de los fármacos, tenía 4 años.

La mayor no corrió la misma suerte. A su 9 años, el efecto del sedante fue menor, por lo que pudo zafarse de su padre cuando intentó atravesarla con la sierra. La autopsia reveló que el cuerpo de la niña tenía varias embestidas de los dientes de la radial. Tanto el fiscal como el abogado de la madre de las niñas acabaron llorando ante la crueldad de los hechos al exponer sus conclusiones finales.

Su condena, la primera a prisión permanente en España, será revisada en 2040 y podría prolongarse hasta 2050. Los expertos forenses que testificaron en el juicio mostraron sus dudas respecto a que pueda rehabilitarse alguna vez y anunciaron que podría volver a delinquir a su salida de prisión. Para entonces, si cumple la máxima (35 años), tendrá 89 años.

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