DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

  • El carácter vehemente y a veces maleducado del holandés va de la mano de su innegable talento como piloto.
  • Verstappen y Ocon llegan a las manos trassu accidente en el GP de Brasil.
  • "¿Se ha estrellado Verstappen ya?", su agresividad ya le puso en el alambre.

Max Verstappen

Max Verstappen entró en la Fórmula 1 como un mono con una caja de dinamita: hizo saltar por los aires todas las previsiones. Desde sus primeras carreras demostró que el pesado abrigo de ser el nuevo Ayrton Senna, como fue bautizado en su presentación, no le suponía una gran carga. Tras una pelea entre Red Bull y Mercedes, principalmente, por hacerse con el mayor talento de los últimos años, fue la escuadra de las bebidas energéticas quien, hipotecando un asiento en Toro Rosso, se llevó el gato al agua. Una apuesta que, hoy, obtiene sus frutos.

Tres años después de aterrizar en el Gran Circo, ya está considerado como uno de los grandes favoritos para liderar la Fórmula 1 cuando acabe (porque acabará) el actual reinado de Lewis Hamilton y Mercedes. El piloto más joven de la historia en ganar un Gran Premio de Fórmula 1 ya ha dejado su impronta y ha demostrado que es capaz de maravillar y recordar a viejos mitos, muy por encima de su padre Jos, cuya carrera quedó ensombrecida por el gigantesco Michael Schumacher. A sus 21 años recién cumplidos, ya ha ganado cinco carreras en Fórmula 1 y se ha subido 21 veces al pódium, casi una vez cada cuatro Grandes Premios.

Su estilo de pilotaje deslumbra. Rápido a una vuelta y en ritmo de carrera, agresivo y espectacular con un volante en las manos. Su fama ha crecido como la espuma, y ya es uno de los corredores con más fans y más detractores del paddock. El relativamente reciente premio de 'Piloto del Día', que votan los aficionados en cada Gran Premio, hace ya tiempo que parece convertido en el 'Verstappen del día': lo ha ganado más que nadie desde su instauración en 2016 y este año ya lleva seis galardones, incluidos los tres últimos en Estados Unidos, México y Brasil. Tantos le votan como le odian: no tiene término medio.

Esa agresividad, sin embargo, también le ha convertido en uno de los pilotos más temidos. Su incidente con Esteban Ocon es el último de una larga lista de enfrentamientos, incluido con su propio compañero Daniel Ricciardo, a quien echó de pista varias veces este año y provocó una enorme crisis en el seno de su equipo. No son pocas las voces que apuntan a este motivo como el principal para que el australiano deje Red Bull para irse a Renault. Antes, ya se las había tenido con Carlos Sainz, su primer compañero en Fórmula 1. Pero no sólo con pilotos con los que pelea día a día: Lewis Hamilton o Sebastian Vettel ya han sufrido en sus carnes el exceso de valentía (o irresponsabilidad) de Verstappen en la pista.

¿Se le calmarán los fuegos de la juventud o seguirá siendo un inconsciente que tarde o temprano lo lamentará? Quizá los días de servicios comunitarios a los que le ha castigado la FIA le haga reflexionar... aunque parece harto complicado.

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