EFE

Inmigrantes, sobre la valla de Melilla

Los saltos de inmigrantes subsaharianos a los vallados de Ceuta y Melilla están cada vez más "estructurados y planificados" por los inmigrantes subsaharianos, que suelen aprovechar momentos indicados por las mafias para llevarlos a cabo.

Fuentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han explicado que los saltos a la carrera que se producían en los primeros años de este método se han convertido ahora en otros saltos perfectamente preparados por los inmigrantes, donde cada grupo desempeña su papel.

El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, José Luis Gómez Salinero, aludía hace unos días en la festividad del Pilar que los guardias civiles desempeñan una "dura y complicada misión" de control y vigilancia en los 8,2 kilómetros de perímetro fronterizo terrestre que separan Ceuta de Marruecos.

"El habitual modus operandi de los inmigrantes, de por sí ya caracterizado por su inusitada violencia contra los elementos de contención y la propia fuerza responsable de los dispositivos de servicio, fue superado con creces en planificación, organización, coordinación y agresividad por los subsaharianos", resaltó Gómez-Salinero.

Esta situación de emplear la violencia se tradujo en los saltos a Ceuta producidos en los pasados 26 de julio, en un intento perpetrado por unos 1.000 inmigrantes, llegando a acceder a territorio nacional 602 de ellos, y del 22 de agosto, en un intento llevado a cabo por unos 300 inmigrantes, de los que 116 consiguieron entrar.

Saltos preparados y organizados

La Guardia Civil considera que los inmigrantes preparan con mucho tiempo estos saltos y que, cada vez con más frecuencia, emplean elementos como lanzallamas caseros y sustancias corrosivas, con el ánimo de atentar contra la integridad física de los agentes.

Igualmente, se ha detectado el empleo de radiales eléctricas para cortar con eficacia y rapidez los diferentes mallazos de los elementos de contención, con lo cual evitan saltar la doble valla fronteriza, situada a seis metros de altura.

La Guardia Civil entiende que ahora existe una organización de trabajo en equipo muy alejada del antiguo perfil de ese inmigrante de mediana edad que, acuciado por la necesidad, aprovechaba un descuido para intentar, con rudimentarios medios, franquear el perímetro fronterizo arropándose en pequeños grupos de inmigrantes confundidos en la oscuridad de la noche y que, normalmente, eludían el enfrentamiento directo con la Guardia Civil.

En lo que llevamos de año, según las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior, un total de 5.202 inmigrantes han entrado en Ceuta (1.633) y en Melilla (3.569) a través de las vallas fronterizas. El año pasado en el mismo periodo llegaron a la Península a través de Ceuta 1.811, mientras que por Melilla fueron 3.128.

Y en el fondo de estos asaltos, los agentes responsabilizan a las mafias que se dedican a traficar con seres humanos y que suelen tener datos precisos sobre la situación de vigilancia de la valla a ambos lados de la frontera en cuanto a número de agentes marroquíes o españoles y lugares por dónde mejor se puede efectuar el asalto.

En cualquier caso, según las fuentes consultadas, los saltos cambian de metodología, pero persistirán en el tiempo.

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