MIGUEL GUTIÉRREZ

  • Tal día como hoy, el atleta estadounidense asombró al mundo en los Juegos de México 68.
  • ¿Cuántos récords le quedan por batir al ser humano?
  • Qué fue de... Bob Beamon y Mike Powell.

Bob Beamon

Los Juegos Olímpicos de México 68 legaron dos imágenes a la historia. Una fotografía es la de los puños enguantados de los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, oro y bronce en los 200 metros, alzados como reivindicación de los derechos civiles de los ciudadanos negros. La instantánea derivó en símbolo por sus implicaciones más allá de lo deportivo, terreno en el que se enmarca el otro gran momento.

El 18 de octubre de 1968 otro estadounidense, Bob Beamon, inauguró el siglo XXI en el atletismo. Eso se dijo tras su vuelo en la final de salto de longitud, 8,90 metros que le dieron una medalla de oro, claro, y le convirtieron en leyenda. Se dijo que habría que esperar hasta el nuevo milenio para superarlo y a punto estuvo de ser cierto: casi 23 años transcurrieron hasta que otro estadounidense, Mike Powell, logró llevar el récord del mundo 5 centímetros más allá.

"Son dos cosas diferentes. Powell fue un gran atleta, pero una cosa es romper un récord mundial y otra diferente hacerlo para ganar medalla de oro en unos Juegos Olímpicos", se reivindica hoy Beamon. El récord de Powell en los Mundiales de Tokio 1991 es ya cuatro años más longevo que el suyo, que es sin embargo el que sigue como sinónimo de registro eterno, adelantado a su época. Un récord que siempre será. De hecho, salvo Powell, nadie se ha acercado a él; tan sólo Carl Lewis en aquella misma final de 1991, pero sus 8,91 metros no fueron homologados por las condiciones favorables de viento.

Un salto imperfecto

Pese a todo Beamon, que a sus 72 años ha reaparecido estos días para comentar el aniversario en la prensa, cree que en breve alguien estará en condiciones de desplazarles a Powell y a él con el primer salto por encima de 9 metros. "Lo puede hacer el chico cubano que acaba de lograr un gran registro en Alemania", dijo sobre Juan Miguel Echevarría, autor de la mejor marca mundial del año con 8.68.

Se necesitará un salto perfecto para superar uno de los récords más antiguos del atletismo. Justo lo que no fue el de Beamon, según él mismo: "Caí en el borde del foso y me decepcioné al principio porque había tocado la arena con el culo. Solo cuando Ralph Boston me dijo que había saltado más de 29 pies (8,83 metros) caí en la cuenta".

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