NANI F. CORES

  • Nacido en una aldea de Burkina Faso sin luz ni auga corriente, es uno de los grandes nombres de la arquitectura.
  • El Museo ICO de Madrid presenta la exposición 'Elementos primarios' que reúne sus proyectos más relevantes.

Francis Kéré junto a una maqueta que representa la aldea de Gando

Cuando Francis Kéré (Gando, Burkina Faso, 1965) contempla no sin satisfacción las fotografías que ilustran sus distintos proyectos arquitectónicos en el Museo ICO de Madrid echa de menos que "no se aprecie mejor el sentimiento en las personas que aparecen en ellas. Lo que yo siento al mirarlas es que mi comunidad ha trabajado duro en esto".

Su comunidad, su pueblo, en definitiva, la gente es la base de su trabajo como arquitecto y la razón de ser de todo lo que ha construido hasta la fecha: "Crear espacios donde las personas puedan sentirse cómodas, protegidas, donde puedan interactuar las unas con las otras, sobre todo en un mundo cada vez más abierto y a la vez más conflictivo", añade.

Con estos espacios intenta agradecerles, de alguna forma, la confianza que depositaron en él siendo tan solo un chaval. Porque la historia de Kéré bien podría inspirar una novela o un guión de película. Primogénito del jefe de Gando, un pequeño poblado sin luz ni agua corriente de uno de los países más pobres del mundo, Burkina Faso, fue el primer niño de su aldea que aprendió a leer y el primero también, que salió de ella con una beca para estudiar arquitectura en Berlín.

Siendo todavía un estudiante decidió que quería devolverle a los suyos, a su gente, la misma oportunidad que él había tenido de niño e ideó su primer proyecto, una escuela, que levantó recaudando 50.000 euros con mucho esfuerzo entre instituciones y particulares. Un proyecto llevó a otro, porque como él mismo explica "esto no deja de crecer", y al colegio siguieron una ampliación de éste, una biblioteca, una clínica... Hoy cientos de niños saben leer, en parte, gracias a su tesón.

Kéré representa una arquitectura convertida en responsabilidad para con el ser humano y sus derechos básicos (educación, cultura, sanidad...), que lejos de basarse en la caridad lo que hace es implicar a toda la comunidad, motivar a sus habitantes, hacerles partícipes del proyecto y utilizar, además, los materiales que tienen más a mano. En su caso: el barro, el agua, la madera...



Con ello ha demostrado que con imaginación, materiales económicos, técnicas tradicionales, presupuestos muy limitados y dando a la comunidad la posibilidad de implicarse con su trabajo se puede revolucionar la arquitectura, mejorar la vida de las personas y dejar un legado a la sociedad. "Siendo conscientes de los recursos que tenemos y trabajando de esta manera es como vamos a conseguir el futuro para África", afirma.

Y aunque la mayoría de sus proyectos se han realizado en este continente, sus planteamientos son extensibles al mundo occidental. Un buen ejemplo de ello sería, por ejemplo, su pabellón para la Serpentine Gallery londinense (2017).

Sumándose a este compromiso entre lo ético y lo estético, el Museo ICO presenta hasta el 20 de enero del próximo año la exposición Elementos primarios. Una muestra que revisa en profundidad 27 proyectos y seis instalaciones artísticas llevadas a cabo por Kéré en tres continentes distintos y que reproduce, además, a escala real esos 'elementos primarios' en los que se sustentan sus proyectos, entre ellos, uno de los muros de adobe por los que ya es mundialmente conocido.

Como resume Luis Fenández-Galiano, comisario de la exposición: "Kéré no está aquí porque sea el mejor arquitecto africano, ni porque haya sabido conciliar ética y estética, ni porque la historia de su vida sea una narración impresionante de superación o su carrera un ejemplo para muchos jóvenes, la razón fundamental es que hace una arquitectura basada en principios elementales que es universal".

Spanish Catalan English French German Italian Portuguese Russian

Radio Online

Videos

Oculto
Mostrar


LOWE USA