C.RIZZO

  • Numerosos estudios han evaluado el efecto nocivo que tiene depender tanto de los smartphones.
  • Feministas en guerra contra Apple: los nuevos iPhones muy grandes para una mujer.

Paula Echevarría

¿Mantienes tu teléfono sobre la mesa cuando estás con amigos?, ¿te entran los siete males si no hay cobertura?, ¿chateas en alguno de los cuarenta grupos de WhatsApp a los que perteneces, mientras cenas con tu pareja?

Cada siete minutos es la frecuencia con la que una mujer mira la pantalla de su móvil. Y no se trata de una adolescente. La adicción a los teléfonos móviles y la presión que ejercen las redes sociales son cuestiones que normalmente se asocian con el público millennial.

A pesar de ello, una cuarta parte de las mujeres que tiene 30 años y una quinta parte de las de 40 revisan sus móviles unas 200 veces al día.

El sondeo, realizado por la revista Marie Claire, ahonda en el uso que hace el sector femenino de sus teléfonos. Dos tercios de las encuestadas, de 30 años, reconocieron que sienten la necesidad de revisar frecuentemente sus redes sociales, mientras que dos de cada cinco afirman que podrían ser adictas a sus dispositivos.

Por otra parte están las redes sociales por las que nos desplazamos en bucle. Un círculo que puede terminar siendo vicioso y con un impacto que afecta directamente en el bienestar de las personas, experimentando problemas de autoestima, distorsión de la memoria e insomnio. Algunas investigaciones sugieren que la luz de los smartphones altera nuestros patrones de sueño.

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#phonewoman

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En una época en la que se teme que los adolescentes hayan perdido el arte de la conversación, la encuesta recoge que la mujeres de mediana edad se sienten más cómodas enviando mensajes de texto o usando WhatsApp antes que llamar por teléfono o hablar cara a cara.

Por no mencionar que usar el móvil mientras se hacen otras cosas, como comer o pasar tiempo con amigos, puede hacer que las actividades diarias sean menos placenteras. O lo que es lo mismo: perjudican a las relaciones debido a la distracción que proporcionan.

Un equipo de investigadores en Canadá evaluó a un grupo de personas en un restaurante con el fin de determinar cómo el uso de un teléfono durante una comida puede alterar la percepción de la experiencia.

El estudio concluyó que quienes pudieron usar su dispositivo tuvieron mayor dificultad para prestar atención a la conversación.

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