DIEGO G. MORENO

  • Así lo ha avanzado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
  • "Espero que no tenga una repercusión importante en el bolsillo del consumidor", ha destacado.

Gasolineras, gasolinas y diésel

Un impuesto que se va por otro que entra. Si el miércoles la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunciaba la "suspensión" de la tasa a la generación eléctrica que iba a suponer hasta 3 euros menos en la factura de la luz, este jueves, la titular de Hacienda, María Jesús Montero, dio más datos del nuevo impuesto al diésel.

En una entrevista para Radio Nacional, Montero ha aclarado que el aumento "prácticamente no se va a notar" y que estará en torno a los 38 euros cada mil litros. La ministra apuntó que el ciudadano acabaría pagando "unos 3,3 euros al mes" si se conduce unos 15.000 kilómetros anuales  –más de 40 kilómetros al día–.

Traducido a un depósito con una capacidad de 55 litros, la media nacional, los usuarios de diésel van a acabar pagando 2,1 euros más cada vez que llenen el tanque.
Montero se apresuró a incidir en que el nuevo impuesto "no tiene un afán recaudatorio, sino disuasorio" con las malas conductas medioambientales. "No tenemos suficiente conciencia de la agresión que está sufriendo el planeta y tenemos que contribuir", agregó la ministra, para que "las generaciones futuras puedan respirar un planeta verde".

Por este motivo, Hacienda enmarca la tasa en "un paquete de medidas contra el cambio climático". También aseguró que se plantea "descartar" que la subida afecte a los "trabajadores que utilizan el medio de transporte como elemento fundamental", como transportistas y taxistas.

El precio del gasóleo en España ha ido creciendo regularmente en el último año al igual que el de la gasolina. Actualmente, el cotizado líquido cuesta 1,247 euros por litro, un 14,4% más que en el mismo periodo del año pasado.

Eso significa que llenar un depósito cuesta hoy 68,5 euros frente a los 60,3 que costaba en septiembre de 2017. A pesar de la subida, la media española sigue debajo de la de la Unión Europea –1,382 euros el litro según los últimos datos– debido, principalmente, a una menor fiscalidad en comparación con los vecinos comunitarios.

Actualmente, el impuesto al diésel está fijado en 307 euros cada mil litros. Con este incremento, la tasa quedará ubicada en 345 euros cada mil litros. El Ejecutivo se marcó como objetivo a principios del verano intentar equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina, que actualmente se encuentra en 400 euros cada mil litros.

"Muy vigilantes" con las eléctricas

Montero no aclaró cuánto piensa recaudar el Gobierno con este impuesto, pero sí habló de lo que van a dejar de ingresar con la supresión del impuesto a las eléctricas: "En torno a los mil millones de euros", apuntó la ministra, que dejó caer que se compensará "con otras partidas presupuestarias".

Sobre esta tasa, destacó que el Ejecutivo estará "muy vigilante con las eléctricas" para que no graven la falta del impuesto a los consumidores. También apoyó las medidas anunciadas por su compañera, la ministra para la Transición Ecológica, como "hacer una campaña de difusión del bono social" para evitar que los consumidores vulnerables no disfruten de esta ayuda si pueden optar a ella.

Las medidas anunciadas el miércoles volvieron a ser criticadas el jueves por el secretario general de Unidos Podemos, Pablo Iglesias: "Necesitamos un Gobierno valiente que se siente con las eléctricas y ponga fin de una vez a una dinámica de oligopolio que tiene que pagar la gente, que ve cómo se sube sistemáticamente la factura de la luz", ha denunciado.

La ministra también repasó alguna  de las medidas que se encuentran en vías de negociación, como la subida del IRPF en los tramos de renta más altos. "Una persona que  gana 60.000 euros  al año es clase media", declaró.

El factor medioambiental se encuentra en la agenda del Gobierno de Sánchez desde el principio de la legislatura por la presión de organizaciones internacionales. Una de ellas, Greenpeace, concienció este jueves con pancartas en el centro de Madrid que España tiene que cumplir con el Acuerdo de París para luchar contra el cambio climático. El tratado insta a los países firmantes a acabar con la venta de automóviles de gasolina, diésel e híbridos convencionales en territorio europeo en el año 2028.

También el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) alertó la pasada semana que las muertes por calor aumentarían hasta un 6% si la temperatura media subiese entre 3 y 4 grados por incumplir este acuerdo.


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