DANIEL MATEO

  • El balear gana su tercer Mundial de triatlón en su año más difícil pero 'ayudado' por la actitud de su pareja, atropellada mientras entrenaba
  • Mario Mola, la sonrisa que extiende el dominio español en el triatlón mundial.

Mario Mola

Mario Mola acaba de conseguir ni más ni menos que su tercer mundial de triatlón consecutivo. Lo hizo, además, mostrando una superioridad que hasta ahora solo había logrado Javier Gómez Noya, al que iguala en títulos seguidos. De esta forma, el mallorquín pone la guinda a un año duro, como él reconoce, por el accidente de su novia, la también triatleta Carolina Routier, atropellada por un coche mientras entrenaba el pasado abril. En el horizonte se sitúan un cuarto Mundial y los Juegos de Tokio 2020.

¿Es distinto este título de los otros dos?
Todos saben bien, pero la realidad es que este ha sido mi mejor campeonato, el más regular. También es verdad que la prueba final tuvo mayor repercusión por el desfallecimiento del rival. Pero vamos, todos son especiales.

¿Su objetivo era igualar esos tres títulos consecutivos de Gómez Noya?
Mi objetivo era estar en condiciones de pelear por el campeonato. Y así se ha dado. Uno no puede controlar cómo están los rivales y, si hay alguien que compite mejor que tú, solo puedes aplaudir. Pero la realidad ha sido que este año los rivales directos han tenido más altibajos que los que he podido tener yo.

¿Cómo se lleva que le digan que es el heredero de Gómez Noya?
(Risas) Se lleva bien. Yo lo veo siempre como un halago. A mí no me cuesta verlo como tal, porque lo que ha hecho Javi es estratosférico, pero yo estoy muy feliz con lo que he estado haciendo estos años y seguiré trabajando para lograr buenos resultatos. No para superar a Javi, sino para emular lo que él ha hecho a lo largo de su carrera.

¿Se le pasa por la cabeza ir a por los cinco de Noya?
A día de hoy no me lo planteo, y veo muy lejano esos cinco títulos, igual que no me imaginaba años atrás poder conseguir tres. Voy a ir paso a paso. En 2019 tengo una nueva oportunidad de lograr otro título y 2020 será más especial por los Juegos Olímpicos y pasarán a ser la prioridad. Pero mi primer Mundial fue en 2016, también en año de Juegos, así que nunca se sabe.

Será una de las bazas españolas para Tokio 2020. ¿Cómo cree que llegará?
Tengo la suerte de tener la experiencia de los otros Juegos. Sé que todo te lo juegas en un día y todo se tiene que poner de cara para lograr una medalla. Yo la prepararé como una carrera más, hay que normalizar al máximo la cita, aún siendo conscientes de todo lo que generan unos Juegos, donde es todo más especial. Pero aún quedan dos años por delante, así que hay que seguir trabajando para llegar lo mejor posible.

Le felicitaron por el título el rey, el presidente del Gobierno... ¿Alguna felicitación VIP más y que no sepamos?
(Risas) Cualquier felicitación se recibe con cariño. Ha habido muchas, entre ellas, mucha gente del deportes que admiro, como Pau Gasol, Rudy Fernández o el ciclista Enric Mas, que estaba en la Vuelta mientras estaba acabando el Mundial. Y no solo gente conocida, amigos y compañeros del colegio o de la Universidad también han estado ahí. Todas se reciben con ilusión y cariño.

¿A quién ha dedicado el título?
Siempre he dicho que sería imposible estar donde estoy sin el apoyo de mi familia, sin el entorno de trabajo y, por supuesto, sin Carol, mi chica, que además ha tenido un año muy complicado por el accidente que sufrió en abril y que nos ha obligado a endurecernos un poco a todos y a ser algo mejores. Ella ha lidiado con una situación muy difícil de una forma ejemplar, todo su entorno nos hemos contagiado de esa fuerza y por eso yo he rendido de esta forma. Así que, por supuesto, ella ha tenido gran parte de culpa de mi buen rendimiento y de lo bien que ha ido mi año.

¿Se aprecia la vida de una forma diferente cuando la vida te da un susto así?
Por supuesto. Nadie está preparado para algo así. Nunca esperas que te pase a ti, aunque somos conscientes de que, cada vez, la carretera es un sitio más peligroso. Cuando te sucede no te queda otra que agarrarte a todo los bueno que viene después. Desde que sucede el accidente, todas las buenas noticias que te van dando las recibes como una victoria. Uno aprende a valorar lo importante y a relativizar otras cosas que no tendríamos que gastar energías en ellas. Ahora disfrutamos más el presente y todo lo que tengamos por delante.

Con 28 años y estando en la cresta, ¿le da tiempo a imaginarse el futuro?
Se me hace difícil. Porque son 24 horas, 365 días al año por y para el deporte por lo que es realmente difícil pensar en otra cosa. Creo que es pronto para pensar en el futuro y que, además, si lo hiciera, gastaría energías que las dedico a cuidarme y entrenar. Sabemos que esta profesión tiene fecha de caducidad y mucho más próxima que la de cualquier otro trabajador, pero ya habrá tiempo para pensar en ello.

¿A qué se habría dedicado de no ser triatleta?
La verdad es que no lo he pensado. Puede que, en su momento, me hubiera encaminado hacia estudios de ingeniería o arquitectura e igual estaría trabajando en ese campo, pero ahora se me hace difícil pensar en una vida fuera del deporte. De todas formas, creo que habría encontrado aquello que me motivara.

¿Cambia mucho el Mario de la competición al del día a día?
Trato de no hacerlo, de ser como he sido siempre. He mantenido siempre los pies en el suelo y sé disfrutar de la oportunidad que estoy teniendo. Me siento muy afortunado. Hay que intentar ser como uno es. Que el Mario deportista que sale en la prensa sea igual que el que se encuentra con compañeros de clase o disfruta con la familia.

¿Hay algo que se compare a correr?
A día de hoy, difícil. La tensión y lo que genera la competición es una sensación muy difícil de conseguir fuera del deporte. Por eso creo que tengo que valorar lo que estoy viviendo.

Cuidan mucho vuestro cuerpo. ¿Se da algún capricho?
En eso no soy el mejor ejemplo (risas). Tengo la suerte de que, de forma natural y sin complicarme mucho la vida, siempre estoy delgado. Tengo que comer lo máximo posible para no quedarme muy delgado, porque lo que me va muy bien para correr, no me va tan bien para nadar. Hay que buscar un equilibrio. Obviamente, uno rinde tal y como se alimenta, por lo que hay que cuidarse en la medida de lo posible, pero no me privo de un capricho si me lo tengo que dar.

¿Un sueño deportivo y otro en su vida por cumplir?
En el deporte, es fácil, conseguir una medalla en los Juegos; fuera del deporte, seguir disfrutando como lo hago ahora en cualquier otra cosa o en lo que fuera que me dedicara en un futuro.

BIO Mario Mola Díaz (Palma de Mallorca, 23 de febrero de 1990) es un deportista español que compite en triatlón, tricampeón mundial en los años 2016, 2017 y 2018. Ha ganado seis medallas en el Campeonato Mundial de Triatlón entre los años 2013 y 2018, y una medalla de bronce en el Campeonato Europeo de Triatlón de 2013. Participó en dos Juegos Olímpicos (octavo en Río y decimonoveno en Londres).

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