ISABEL SERRANO (BRUSELAS) | VÍDEO Y FOTOS: GUILLERMO SAVATER Y JORGE PARÍS

20minutos entrevista a Carles Puigdemont en Bruselas

El candidato de Junts per Catalunya (JxCAT), Carles Puigdemont, recibe al equipo de 20minutos en la habitación de un hotel de Bruselas que se ha convertido en el cuartel general de campaña del expresidente de la Generalitat.

Faltan dos días para las elecciones del 21-D y usted no ejerció su derecho a voto por correo. ¿Se plantea ir a votar el jueves?
No, alguien va a votar por mí. He encontrado a una persona que no tenía intención de votar, que ha cumplido 18 años, y que me presta su ayuda para que yo pueda votar.

Y si es elegido diputado en el Parlament, recogerá en persona el acta de diputado.
El acta es personal pero no tiene porqué recogerse en un lugar fijo tal como he venido haciendo hasta ahora. Es un trámite que determina el Parlament y ese trámite es perfectamente compatible con mi situación. Por tanto, no hay ninguna duda ni legal ni de cualquier otro tipo para que yo pueda, si los ciudadanos lo deciden, ser diputado y tomar posesión de mi escaño.

Y si es candidato a la presidencia de la Generalitat, ¿de qué forma participará en el debate de investidura?
Simplemente aceptando las reglas democráticas. Si la voluntad de la mayoría de los catalanes es que las cosas continúen allí donde el 155 las rompió y los partidos del 155 aceptan las reglas del juego y la democracia, que son respetar los resultados, entonces no tiene ningún sentido que se me impida poder dar cumplimiento a la voluntad de la gente.

Dicho de otra forma, sería una contradicción inviable que las mismas ideas que me puede llevar a ser elegido presidente, sean las mismas ideas que me puedan llevar a la cárcel. Eso es incompatible. Por tanto yo creo que eso señala muy bien cuál es la contradicción que hay en esos momentos: es un asunto político, es un asunto democrático y hay que resolverlo política y democráticamente.

Pero usted tiene una orden de detención en España, por tanto en el momento en el que entre en el país para participar en el debate de investidura se puede producir su detención.
Sí, pero lo que pasa es que es una orden bastante irregular. Acabamos de escuchar a la vicepresidenta del gobierno español, que no es algo menor, admitiendo públicamente que fue Rajoy quien decidió descabezar al movimiento independentista y por tanto asumiendo directamente las detenciones. Es decir, que si puede enviar a la cárcel, si puede decapitar movimientos políticos, es señal de que si respeta los resultados del 21-D puede hacer exactamente lo contrario.

JxCAT compite en estas elecciones con ERC. Usted defiende su candidatura a presidente, pero desde ERC sostienen que si son la fuerza más votada, Oriol Junqueras debería ser el candidato. ¿Lo han hablado?
Nosotros no planteamos la candidatura de Carles Puigdemont, planteamos la candidatura del presidente de la Generalitat fuese quien fuese. Si hubiera sido Montilla o Maragall hubiéramos hecho lo mismo. ¿Por qué? Porque a pesar de las diferencias con el presidente Montilla o el presidente Maragall para nosotros es siempre el presidente de la Generalitat y defendemos que quien debe quitar o poner presidentes es el pueblo catalán y el Parlament. A mí me eligió presidente el Parlamento y me ha cesado Rajoy con un 155, y esto no lo aceptamos.

Si lo aceptamos ahora, nos podríamos encontrar con que si hay otro presidente que no le guste el señor Rajoy le habríamos concedido el permiso para cesarlo. Y por eso que insistimos que cuanto más se acerquen los resultados del 21-D a la situación que el 155 quiso acabar, más claro será el mensaje y más clara será victoria y más clara la derrota del 155.

Es decir, que su apuesta es reeditar el Govern anterior en el que usted era el presidente.
Sí, porque consideramos que es el Govern legítimo y porque consideramos que su cese es ilegítimo, además de ilegal.

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, en una entrevista este lunes a 20minutos, defendió que el 155 ha restituido la legalidad en Cataluña y apeló al esfuerzo de todos los partidos políticos por recuperar la convivencia. ¿Qué le contesta?
Primero que los catalanes nos ponemos de acuerdo entre nosotros, y sería interesante que el señor Rajoy no interfiriera. Esto sería la normalidad, porque no puede hablar de normalidad quien encarcela a dirigentes políticos de forma ilegal. E insisto en esto porque no se ha acabado aquí la batalla legal por el 155, vamos a defender hasta las instancias internacionales nuestros derechos que consideramos vulnerados por el 155.

Por tanto que no diga tan rápido que ha vuelto a la normalidad porque igual se va a encontrar con una sentencia internacional que le va a decir exactamente lo contrario, como pasó con la mesa del Parlamento vasco con el caso Atutxa, como pasó con las torturas a independentistas el año 92. En ambos casos en Estado fue español fue condenado por la justicia internacional. Seguramente nos encontraremos con algo asi.

Dicho esto, pienso que la mejor solución es el reconocimiento de que el problema es político. Si finalmente después del 155, de la violencia policial, de encarcelamientos... las cosas siguen más o menos igual que en septiembre de 2015, entonces yo preguntaría al señor Rajoy: ¿Usted que tiene que decir a eso? Porque eso querrá decir que la receta Rajoy no funciona y que hay que cambiar de receta y seguramente de médico.

El problema podría ser única y exclusivamente político si usted hubiera convocado elecciones...
Si el gobierno español hubiera atendido las condiciones que le proponía las hubiéramos convocado. Yo, que tenía la potestad, tenía el decreto ya escrito, no firmado, pero sí escrito y preparado. Cuáles eran estas condiciones: que no se aplicara el 155, que no hubiera 15.000 policías en Cataluña y que no hubiera presos políticos y los Jordis salieran de la cárcel. Pero jamás se comprometieron a eso, jamás. Y yo no podía ser fiel y digno de la institución que ocupo si hubiera convocado elecciones sin esas condiciones y esas garantías.

Momento de la entrevista al candidato de JxCAT, Carles Puigdemont.

Usted lleva desde el 30 de octubre en Bélgica y en ocasiones la distancia y el tiempo nos permiten una reflexión más sosegada. ¿Piensa que se podrían haber hecho las cosas mejor desde Cataluña?
Las correcciones no serían en este periodo sino mucho antes. Yo personalmente me comprometí, incluso ante mis socios de gobierno, en insistir en la vía del diálogo aunque me decían que era estéril. Di demasiado crédito a esta hipótesis y a lo mejor no ha madurado tanto la sociedad como para pensar que ante una situación de tensión democrática habría este compromiso. Pienso que las constituciones sirven para dar cobijo a los momentos en los que las cosas cambian de tal forma que los derechos fundamentales deban ser protegidos. Si solo tomamos un artículo de la Constitución que es el de la unidad de España, no le hacemos ningún favor al espíritu constitucional.

¿Confirma usted que en referencia a esta defensa de la unidad de España le llegaron a hablar de baño de sangre?
Sí, es cierto. Fue un poco más explícito que cuando en agosto me hablaron de las conexiones del imán de Ripoll con el CNI. En este caso ya se ha demostrado. Con el tiempo vamos a saber más cosas porque desde el Gobierno han dicho que van a hacer todo lo posible para impedir la independencia de Cataluña. Igual que hemos sabido recientemente que había unos planes de asalto al Parlament y a la Generalitat. No creo que fueran para repartir flores.

Yo sin embargo he dicho y repito que yo no estoy dispuesto a todo, hay algo a lo que nunca voy a estar dispuesto que es a la violencia. Y ante el riesgo acreditado de que pudiera haber una confrontación violenta, yo decidí lo que decidí. Y de eso no me arrepiento.

Si hacemos un análisis de la evolución de su candidatura, Junts per Catalunya y de cómo en tan solo quince días ha pasado de una quinta posición que le daban algunas encuestas a la tercera e incluso a mantener un pulso con ERC como lista más votada. ¿Le sorprende?
Hay dos fenómenos que pueden explicar eso. Uno local, digámoslo así, que es el deseo de la sociedad catalana, un deseo muy transversal, de que podamos afrontar estas elecciones lo más unidos posible porque el desafío es muy grande, y ante desafíos de país hay que dar respuestas de país. Por tanto nuestra candidatura en sí misma ya es un discurso y entronca con un deseo muy enraizado en una parte de la sociedad catalana.

El segundo fenómeno a tener en cuenta es que no solo ocurre en Cataluña, en las democracias europeas empiezan a haber este tipo de fenómenos que le están diciendo a los partidos que son necesarios pero que no son los únicos vehículos para hacer política: cada vez más ciudadanos quieren hacer política sin ser políticos, sin dedicarse a la política. Quieren decidir, quieren ser consultados, quieren conocer y participar. Está pasando en Francia, el fenómeno Macron se explica un poco también en esa clave; y otros que no tienen nada que ver con nosotros, como en Italia el fenómeno Cinco Estrellas, que muestran una insatisfacción en una sociedad cada vez más madura democráticamente hablando. Más democrática y más culta, con mayor acceso a la información con mejor conocimiento del mundo y que quieren hacer política, pero no necesariamente dedicarse a la política o encuadrarse en alguna organización política. Y eso también explica que en tan solo unos días las expectativas se hayan casi doblado.

Repasando los sondeos electorales, estos dan una posible mayoría del bloque independentista y también al constitucionalista. ¿Qué escenario según usted se plantea en Cataluña si gana en bloque constitucionalista?
Mire, todas las encuestas sin excepción dan que el bloque constitucionalista no suma y que queda un punto más de lo que daba en septiembre de 2015. La pregunta es que si con todo lo que les han ayudado: políticamente, policialmente, judicialmente a nivel de Estado... Si después de haber hecho todo esto, las cosas siguen más o menos igual, entonces hay que cambiar de receta urgentemente, y esto lo pide a gritos la sociedad catalana.

De hecho el 21-D vamos a elegir los instrumentos para hacer una Cataluña mejor. Hemos de elegir entre quien quiere minorizar el país, quien quiere provincializarlo, hacerlo sucursal de Moncloa donde hay un señor que pone y quita presidentes, que decide qué hacer con tu dinero... O bien en ponernos de acuerdo en cómo hacer un país mejor, y creo que ahí puede haber un punto de encuentro que dé sentido al voto del 21-D.

Y si esto es así yo dudo mucho, honestamente y conociendo a los catalanes, que vayan a legalizar el 155. No creo que el 155 tenga opciones de ganar o de gobernar en Cataluña porque si no la Cataluña que quedará después del 155 va a ser más pobre, más divida, más inestable, sin ambición, y yo para mis hijas no quiero eso.

En todo caso sea cual sea el resultado electoral y las mayorías de 21-D, la sociedad catalana está practicamente partida en dos. No es una situación de vértigo encontrarnos en la misma situación que en 2015.
No, yo creo que si nos encontramos en una situación igual nos dará mucha satisfacción porque nos confirmará lo que venimos diciendo, que la receta no funciona y que esto no se arregla con prisión, exilio y prohibiciones. Querrá decir que tenemos ganas de resolver un encaje que es insatisfactorio porque si alguien dice qué injusto que con un 51% puedas decidir la independencia, bien, pero.... ¿con un 49% puedes decidir la dependencia? Sería tan injusto lo uno como lo otro.

Por tanto debemos hablar, porque hay un 51%, on un 48%... que quiere que Cataluña sea una República independiente. Hay que ir al fondo de eso, porque no somos una enfermedad, no somos una infección como ha dicho el señor Borrell de forma indecente, no somos unos aducidos como dijo el fiscal en su día, no somos gente a la que tengamos de descabezar o entrar en razón como dijo la ministra, no no. Somos gente de un país normal, que puede dar al mundo científicos, cocineros, escritores, economistas... por tanto somos un país normal y corriente que también puede hacer política, y queremos hacer política y queremos autogobernarnos al máximo. ¿Se puede hablar de esto sin que te manden a prisión? este es el reto. Hasta que no haya el reconocimiento de que hay un problema político y una grave insatisfacción, y cuáles son las causas de esta grave insatisfacción no habrá solución.

A lo mejor no quieren reconocer este problema porque saben que en el origen está su gran culpa y que es la sentencia de Estatut y lo saben. Y hasta que no reconozcan el gravísimo error que fue la sentencia y la campaña contra Cataluña del Partido Popular contra el Estatut no van a entender nada. Somos la única comunidad autónoma en España que está gobernada por una ley que no han votado sus ciudadanos, todas las demás Comunidades Autónomas tienen el Estatut que quisieron, nosotros no. Nadie, nadie, nos ha permitido votar el Estatut que está gobernando ahora Cataluña porque fue recortado y reinterpretado por un Tribunal Constitucional después de un referéndum. Y esto es indecente en democracia, y hasta que no reconozcan ese gravísimo error no van a entender nada. Pero ahí tienen oportunidad para rectificar el día 22-D.

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