EFE

  • El estudio del cráneo de un primate de 13 millones de años de antigüedad se ha publicado en la revista 'Nature'.
  • Podría tener la respuesta a si la especie humana y los simios tienen un ancestro común en África.
  • El cráneo tiene un hocico que se asemeja a una cría de gibón.

Cráneo de primate

Un grupo internacional de científicos ha descubierto en Kenia el cráneo de un nuevo primate de 13 millones de años de antigüedad que podría arrojar luz sobre el antepasado común de los actuales simios y humanos, según revela un estudio publicado este miércoles por la revista Nature.

La investigación, liderada por el Turkana Basin Institute de la Universidad Stony Brook y De Anza College, ambos en Estados Unidos, se centra en el cráneo fosilizado de una cría de mono que se encuentra "notablemente completo", explican los expertos en un comunicado.

Entre los primates actuales, recuerdan, los humanos están más cerca desde el punto de vista evolutivo de simios como los chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones. En este sentido, nuestro antepasado común con los chimpancés vivió en África hace entre seis y siete millones de años y, gracias a los fósiles disponibles, los expertos han sido capaces de explicar cómo han evolucionado los humanos desde entonces.

No obstante, precisan, se sabía muy poco sobre las características del antepasado común de simios y humanos actuales antes de esas fechas -hace más de diez millones de años-, debido a la escasez de fósiles en buen estado. Por tanto, hasta ahora los científicos no habían podido constatar si ese ancestro común proviene de África, al tiempo que desconocían qué aspecto podría tener.

Estas cuestiones podrían tener respuesta a partir del estudio del citado cráneo fosilizado, bautizado como Alesi tras ser descubierto en 2014 en la zona de Napudet, al oeste del lago Turkana (norte de Kenia).

El cráneo de Alesi, del tamaño de un limón, presenta "tubos auditivos óseos" desarrollados, una "característica importante" para relacionarlo con los simios actuales, mientras que su "pequeño hocico" se asemeja al de una cría de gibón, aporta Ellen Miller, de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte (EEUU).

"La impresión inicial es que se trata de un gibón extinguido. Sin embargo, nuestros análisis demuestran que esta apariencia no es exclusiva de gibones, pues evolucionó varias veces entre otros parientes extinguidos", observa Chris Gilbert, del Hunter College de Nueva York (EEUU).

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